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Siete prácticas de disponibilidad para servicios financieros

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Por Jorge Vázquez, Country Manager de Veeam Iberia

Las organizaciones del sector financiero en España tienen ante sí enormes desafíos, dado que deben mantener el equilibrio entre seguridad, disponibilidad y un cumplimiento regulatorio sumamente exigente mientras evolucionan en la era de la transformación digital.

Muchos bancos han desarrollado aplicaciones móviles que permiten a sus usuarios consultar saldos, hacer transferencias online, usar tarjetas para compras por Internet, recibir notificaciones online y otras actividades que requieren altos niveles de seguridad. Pero al tiempo que innovan para satisfacer las necesidades de sus clientes, también deben cumplir con rigurosos requisitos regulatorios que evolucionan constantemente para mantener la integridad y seguridad de los datos.

Asimismo, la valiosa información que estas instituciones almacenan sigue creciendo de manera exponencial, por lo que su gestión y manejo representa un gran desafío. De igual forma, también es cada vez mayor el número de clientes que esperan un acceso ininterrumpido a la información de sus cuentas, transacciones y todo tipo de interacción con sus bancos a través de múltiples canales.

Es innegable que uno de los mayores retos de esta industria es la disponibilidad. El Informe sobre disponibilidad 2017 de Veeam indica que al menos uno de cada cuatro servidores (27%), sufre una desconexión no planeada al año, con una media de tiempo de desconexión de 23 minutos, lo que puede ser desastroso tanto para la institución como para sus clientes empresariales y particulares.

Las entidades financieras necesitan implementar soluciones de disponibilidad que, más allá de cumplir con cuestiones de regulación y mantener la operatividad, faciliten la recuperación de datos a alta velocidad, eviten la pérdida de información y provean visibilidad completa de la infraestructura de backup, para garantizar a sus clientes niveles de fiabilidad y seguridad adecuados, en el marco de la actual era de la disponibilidad total. En otras palabras, deben habilitarse como empresas permanentemente activas (Always-On Enterprise).

A continuación, las siete mejores prácticas para alcanzar estos objetivos:

  1. Conservar la privacidad de los datos. Hoy por hoy los datos de los clientes están disponibles a través de cualquier dispositivo, así que los bancos deben asegurar esta información en todo momento. Los flujos de tráfico cifrados son la mejor opción para ello.
  2. Manejar tolerancia cero en tiempos de inactividad. Ya que los clientes demandan visibilidad total y disponibilidad 24x7x365 para aplicaciones y datos, es preciso adoptar políticas, prácticas e iniciativas enfocadas a lograr tolerancia cero y evitar el coste del tiempo de inactividad que, de acuerdo con la encuesta global “Using Veeam in the New Race to Zero: Customer Survey Result”, realizado por IDC, se estima actualmente en 100.000 dólares por hora.
  3. Contar con una recuperación simplificada y asegurada. Dada la regulación aplicada al sector, lo mejor es implementar una recuperación de datos granular que permita buscar recursos independientes, poniendo especial foco en recuperar los datos de mayor valor. Tener objetivos de tiempo y punto de recuperación (RTPO, por sus siglas en inglés) bajos, con una visión completa del proceso de recuperación y cifrado end-to-end para proteger la información, también ayuda a estas organizaciones a cumplir sus metas de disponibilidad.
  4. Modernizar la gestión de datos. Salvaguardar la creciente cantidad de datos sensibles a proteger y almacenar es uno de los desafíos más grandes de esta industria. Es importante tener un sistema que permita supervisar y optimizar la configuración al evaluar el rendimiento de la infraestructura y así garantizar que se tiene una gestión de datos adecuada. Asimismo, es viable gestionar la monitorización y generación de alertas ininterrumpidos y en tiempo real.
  5. Simplificar y automatizar la recuperación ante desastres. Dada la exigencia de hacer pruebas periódicas de recuperación ante desastres (DR, por sus siglas en inglés), una práctica necesaria es simplificar esta labor para garantizar objetivos de RTPO de menos de 15 minutos para la recuperación de aplicaciones y datos. Hacer, además, tests de cumplimiento vía sistemas de informes automatizados ayuda al banco a reducir los costes inherentes a estos requisitos.
  6. Optimizar la gestión de sucursales. La administración de datos procedentes de oficinas remotas consume recursos y ancho de banda significativos para las instituciones financieras. Centralizar la gestión de la infraestructura a través de máquinas virtuales (VMs) simplifica y hace más eficiente la labor de los administradores de TI.
  7. Considerar extender la disponibilidad a la nube. Contar con una disponibilidad de empresa permanentemente activa implica manejar una infraestructura off-site, gestionionada internamente o a través de un tercero. En este sentido, cada banco debe evaluar si conviene ampliar la disponibilidad a la nube para evitar la complejidad de construir y soportar la infraestructura necesaria para hacer el backup de los datos y garantizar un DR seguro y a la altura de las exigencias actuales.
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